David Delfín, mi adiós personal

Así quiero recordarlo, rodeado de sus diseños y con esa cara de niño que le caracterizaba.



Ya sabía que tenía cáncer, que había sido operado, que la cosa no pintaba bien… pero siempre hay una esperanza, aunque sea muy pequeña.


Gracias a su forma de ver el arte un día se cruzó en mi camino y desde entonces estaba pendiente de todo lo que iba haciendo.

Me resultaba curioso intentar adivinar en qué se había basado a la hora de crear una cosa u otra, qué se le pasaba por la cabeza con la reacción de la gente, cuáles eran sus sentimientos a la hora de presentar una nueva colección…
Me gustan sus líneas, los colores usados, la forma de crear, el arte que salía por cada poro de su piel…

Por desgracia no tuve el placer de conocerle en persona, pero sólo con ver lo afectadas que están las personas que lo rodeaban hace que sepa que se fue una gran persona.
Una persona limpia, clara y amigo de sus amigos.
El tándem David – Bimba era perfecto, creo que se complementaban a la perfección.
Eran inseparables en vida y lo seguirán siendo allá donde hayan ido.

Me impactó enterarme de su muerte, no me lo esperaba.
No sé por qué aún tenía la esperanza de que no se fuera, de que se recuperase, de que pudiese seguir con su vida.
Pero no fue así…

Para los que nos gusta la moda, la muerte de David significa un antes y un después.
No creo que vuelva a aparecer nadie capaz de eclipsar su forma de ver el arte, nadie capaz de crear lo que él era capaz de crear, nadie capaz de llenar ese vacío que deja en el mundo de la moda.


No sé por qué, pero sentí la necesidad de sentarme frente al ordenador y escribir.
Sin pensar bien, sin idear nada, sólo lo que mi mente ordena a mis dedos en el teclado.


Este texto es muy poco comparado con el homenaje que David se merece, pero desde aquí quería expresar cómo me sentí al enterarme de la fatídica noticia y cómo seguiré recordándole.


Espero que allá donde esté ya se haya encontrado con Bimba y, juntos, estén dando clases de felicidad a todo con el que se encuentren.
Porque eso es lo que transmitían, felicidad.
Vuela alto, David.





Nos vemos prontito…

Besitos, C

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