Más es Más, el concierto esperado

Desde febrero con mi entrada comprada…
Pasan los meses y llega el esperado 23 de junio, día en el que me reúno con mis dos compañeros de viaje y cogemos un avión con destino Madrid.


 Los nervios ya habían hecho acto de presencia desde varios días antes, no dejándome dormir en condiciones.
Se acercaba el día en el que iba a ver a Alejandro Sanz en un concierto único e irrepetible.
No iba a ser un concierto más, no sería nada parecido a cualquier concierto de cualquiera de sus giras.
Llegamos al Estadio Vicente Calderón para reunirnos con más amigos que allí nos esperaban y para disponernos a hacer cola para coger buen sitio al día siguiente.
Entre saludos, cotilleos, risas y paseos de un lado al otro de las colas se nos pasaron las horas…. y llegó la noche.
Tocaba intentar descansar, el día siguiente prometía ser emocionante desde muy temprano.


Y, por fin, llegó el día esperado desde hacía meses.
Llegaron más amigos, hubieron más saludos y risas, más paseos entre colas, más emociones… y llegó la hora de entrar al estadio, aún faltaban algo más de dos horas para que comenzara el concierto.


Conseguí estar en primera fila gracias a grandes amigos, nunca le podré agradecer a Alejandro el haberlos puesto en mi camino.

El concierto se retrasaba, había problemas con el streaming.
Pero nada importaba, sólo faltaba que apareciera el anfitrión de la gran fiesta que estaba a punto de comenzar.
Allí apareció, al final de la pasarela central del escenario, emergiendo sobre una plataforma… y empezó la locura colectiva.


 Cantó solo y acompañado, lo entregó todo, lo sentimos cerca.
Estaba claro que ese concierto era único y no se repetiría, el disco “Más” solamente cumpliría 20 años una vez.
Nos deleitó con canciones que hacía muchas giras que no cantaba… y nos emocionó a las 50.000 almas que allí nos reunimos.


Existieron momentos realmente mágicos, momentos que quedan guardados en mi memoria por siempre.
Mi retina se impregnó de imágenes, mi teléfono móvil no.
Nadie quería que aquello acabara, pero llegaba el final.
Fuegos artificiales y miles de papelitos de colores despedían uno de los mejores conciertos de mi vida.

 Ese abrazo en el momento adecuado, ese beso en la frente… eso y más es lo que recibí esa noche por parte de mi familia sanzera.
Cantar a voz en grito, llorar hasta quedarme sin lágrimas, saltar, reír… este es el resumen de lo que entregué en ese concierto.
Nada comparado a lo que él, Alejandro Sanz, nos dio a todos esa noche.
Ese 24 de junio de 2017 en el que nos entregó el alma a todos los que estuvimos presentes en ese estadio.

Nos vemos prontito…
Besitos, C

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